jueves, 1 de octubre de 2015

“La cirugía nació con La Ilíada”, José Félix Patiño Restrepo



En un conversatorio en la Casa de Poesía Silva, el médico cirujano  José Félix Patiño Restrepo habla de la importancia de la Ilíada para la cirugía

Es 17 de septiembre de 2015. Son las 6:30 de la tarde. Está a punto de comenzar un conversatorio en el auditorio de la Casa de Poesía Silva. Una melodía que viene desde un piano ambienta la sala. Dos lámparas grandes iluminan el lugar. La pared está pintada de color azul, y a lo largo de ella hay cuadros que muestran diferentes fotos de José Asunción Silva. Sobresale una foto que tiene un texto en su parte inferior que reza: “Foto tomada en su lecho de muerte”.

Al frente de un computador está sentado el médico cirujano José Félix Patiño Restrepo. Nació en Venezuela. Terminó sus estudios en la Universidad de Yale y fue rector de la Universidad Nacional. Tiene 88 años. Desde una silla hace señas al hombre que custodia la puerta, y le indica que apague las luces porque ya está listo para iniciar el conversatorio en el que va a explicar por qué La Ilíada es tan importante para los cirujanos.

La Ilíada es una epopeya que tiene 15693 versos organizados en 24 cantos. Es el poema más antiguo de la literatura europea que narra la cólera de Aquiles y los hechos ocurridos durante el último año de la Guerra de Troya. Su importancia para los cirujanos radica en la descripción de las heridas y el proceso que llevaban a cabo los guerreros para limpiarlas. “La cirugía nació con La Ilíada”, asegura José Félix Patiño en el conversatorio.

Gretel Werhner, que fue decana de la Facultad de Humanidades en la Universidad de Los Andes y experta en el tema de Troya, llamó a José Félix para decirle que había hecho un inventario de todas las heridas en La Ilíada, y quería revisarlas con él.

En La Ilíada se describen 147 heridas: 31 de cabeza, 16 de cuello, 79 de tronco, 10 de extremidades superiores y 11 de extremidades inferiores. No solo son descritas esas heridas, sino también la limpieza de ellas con agua pura y la extracción de flechas y puntas de alza. Según José Félix, en La Ilíada se evidencia la existencia de dos cirujanos que trataban con éxito a quienes era heridos: Macaón (que fue herido por Paris) y Podalirio (hermano de Macaón). A partir de las heridas descritas en La Ilíada es posible establecer que el trauma fue el origen de la cirugía, y su mortalidad era del 78%.    

José Félix resalta una descripción escrita en el canto IV: "Mientras Piroo arremetía, Toante el etolo alancéale en el pecho, por cima de una tetilla, y el bronce atravesó el pulmón. Acerco Toante, le arrancó del pecho la ingente lanza, y hundiéndole la aguda espada en medio del vientre, le quitó la vida". De esta cita, José Félix resalta el gran conocimiento que se tenía de la anatomía y es una de las 147 heridas descritas en la Ilíada.  

El doctor Patiño termina el conversatorio a las 7:10 de la noche. Antes de retirarse del lugar pronuncia una última frase: “En mi mesa de noche tengo dos libros que nunca me pueden faltar: Cien Años de Soledad y La Ilíada”. 

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La Casa de Poesía Silva
La única librería del país especializada en poesía se encuentra en el barrio La Candelaria de Bogotá, en la calle 12C # 3-41. La librería funciona en la Casa de Poesía Silva. La fachada de la Casa es roja. Tres ventanas se ubican al lado de una puerta rodeada por un marco color verde. A la entrada, un asta sostiene la bandera de Colombia que se agita de un lado a otro por el viento.





El actual director del lugar es el escritor y abogado Pedro Alejo Gómez. La Casa tiene 300 años de construida. Una de las remodelaciones más importantes se llevó a cabo entre 1983 y 1984. El lugar fue abierto al público el 24 de mayo de 1986, por Belisario Betancur. “Lo que se hace en la Casa es promover y difundir la poesía colombiana, latinoamericana y universal desde distintos actos y eventos”, afirma Jaime Chacón, la persona encargada de la librería.

El lugar representa un museo. En las diferentes habitaciones de la Casa y a lo largo de los corredores están colgadas fotografías que conmemoran la poesía colombiana a través de distintos poetas. A lo largo de una pared hay una serie fotos de uno de los fundadores de la Casa: Gabriel García Márquez.
La Casa fue el lugar donde vivió su último año de vida José Asunción Silva, uno de los poetas más importantes de Colombia. Es una de esas casas viejas donde se percibe el paso del tiempo. Las tejas son de barro y las ventanas conservan los herrajes y cerraduras de la época colonial. La Casa es de un solo nivel. En el centro de ella hay un patio empedrado y rodeado por varias materas. Es un lugar amplio, y en la actualidad tiene varios espacios que sirven para hacer memoria y para promover la poesía. Cuenta con un auditorio, biblioteca, fonoteca, librería, videoteca y archivo fotográfico.


En la biblioteca hay una colección extensa de poseía universal y crítica literaria. La fonoteca conserva audios de todos los conversatorios realizados desde 1986 hasta la fecha. El auditorio es el lugar donde se realizan los conversatorios y lanzamientos de libros de poesía.

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