Muchas veces hemos digitado claves en
cualquier artefacto tecnológico sin pensar en las consecuencias que esto
no podría traer. Todavía somos escépticos frente al tema de información en la
red, es decir que toda nuestra información se encuentra en las plataformas
virtuales y es de fácil acceso a cualquier persona.
Puede
ser que el desconocimiento sea lo que nos está llevando a publicar, así no sea
directamente, nuestra información personal y no personal en la red, sin embargo,
esto puede ser un atentado contra nuestra propia imagen, pues mucha de la
información que hasta el momento nosotros creemos olvidada sigue registrada en
la web y el acceso a ésta no tiene ninguna filtración. Todos hemos creído que
las fotos en nuestro Facebook de hace 6 años o el MySpace que mucho utilizaron
a eso del año 2007 ya no existen por haberlos borrado o cerrado, pero no es
así, la información perdura, las empresas de publicidad tienen esa información
en una extensa base de datos con el fin de seleccionar la publicidad que a cada
usuario le pueda interesar. Puede que hasta el momento no haya ningún peligro
en que se conozca nuestra información en internet, pues al parecer la
información solo la adquieren empresas publicitarias cuyo fin único es
incrementar las ventas de los productos de las empresas para las que a su vez
éstas trabajan, y esto a la hora de la verdad termina siendo hasta un beneficio
para nosotros, pues no hay nada más molesto y aburridor que sentirse
bombardeado por información que ni siquiera es de nuestro interés.
Ahora surge una pregunta ¿Qué pasa con la
información que tienen estas empresas? O mejor aún ¿La información es realmente
utilizada solo con fines profesionales y publicitarios? Nadie sabe esto, no
sabemos si la información con la que cuentan las empresas está realmente protegida
y lograr llegar a ésta es una tarea prácticamente imposible. Detengámonos por
un momento a pensar si algo tan simple como una recriminación contra un
profesor del colegio en un estado de Facebook cuando estábamos en séptimo anda
por ahí dando vueltas en la red y en algún momento ese mencionado profesor
conozca nuestra publicación, ¿qué pasaría? Probablemente no pasaría nada, el
profesor no actuaría de ninguna manera, o en un caso extremo pero no imposible,
el profesor podría interponer una demanda por injuria y calumnia, ahí la cosa
cambia ¿no?
En Colombia el Proyecto de ley 241 de 2011, más
conocida como la Ley Lleras, causó revuelo en la sociedad internauta
colombiana, esto porque con la justificación de proteger verdaderamente los
derechos de autor de las personas que producían informes investigativos, el
ahora vicepresidente Germán Vargas Lleras propuso que el Gobierno colombiano tuviera
acceso a todos los portales que ofrecieran información con el fin que el Estado
pudiera detectar más fácilmente la violación a los derechos de autor. Pensar
que nuestro país tenga acceso a toda la información que se mueve dentro de él
ya no resulta tan simple como un estado publicado en Facebook hace varios años.
Para terminar, el uso abusivo de internet y la publicación constante de
nuestra información es mucho más serio que la revelación de nuestra identidad
cuando queremos quedar en el anonimato. Hemos visto como muchas extorsiones han
sido posibles gracias al intercambio de imágenes o información que se preste
como motivo extorsivo, como el estado financiero de una persona se ha dañado al
ser conocida una mora en un banco o en cualquier otra entidad financiera. Esto termina siendo
una invitación a cuidarnos más, a ser más privados con nuestras vidas a dejar
de creer que SnapChat es solo una aplicación que nos deja saber que están
haciendo nuestros amigos en tiempo real, porque hasta con esas aplicaciones
aparentemente solo de entretenimiento ya se han conocido extorsiones. No sé si
sepan pero ya existe una aplicación que permite tomar un screenshot de los
snapchat que cada uno envía.
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